Acabo de conseguir que me firmen la autorización para elViaje de Fin de Curso; el próximo domingo, a estas horas, estaré cerrando lamaleta para el lunes irme de viaje cinco días a Huelva & Sevilla...

¿Qué si me hace ilusión?

Eeeemm... bueno... será divertido conocer un lugar nuevo...y pasar más tiempo con mis amigas, y...

Vale. NO. No tengo ganas de ir. Me hubiera encantado enotras condiciones... Pero tengo un PEQUEÑO problema. El grupo con el que me voyen los recreos (más conocido cómo “mis amigas”) lo formamos cinco personas. Ylas habitaciones son de dos. Y, dado que he sido la última en apuntarme (debidoa factores tales como las pellas y las notas), ellas ya habían planeado cómoponerse en las habitaciones. Igual que las otras cuarenta y cuatro personas.Sólo quedo yo.

Y.. ¿adivinad quién se va a tener que poner solaaaaaaaaaa?

¡Exacto!

... Sí, sí... ya sé que durante el día vamos a estar todosjuntos, y los dormitorios se supone que no importan... pero... seamos sincer@s: lo genial en estos viajes es pasarte todala noche hablando, sin dormir. Y yo... cómo no sea con mi reflejo...


Pero aún así me he empeñadoen ir. Soy imbécil, sí. Pero una imbécil cabezota.